Alexandra McCain, una adolescente común, viajará a través del tiempo
y sorpresivamente se encontrará con el más grande artista de todos los tiempos: Michael Jackson.
Mediante se desarolla la trama, su vida cambia inesperadamente y le ocurren muchas situaciones
'inusuales', que ella jamás hubiese imaginado.

Ésta es una historia donde "La ficción supera la realidad".

Capítulo 3: 'Mi nueva vida'


- Espera… ¿Te apellidas... Jackson? –pregunté sorprendida.

- Sí… –respondió sin tener idea de que yo estaba totalmente en estado de shock.

- Entonces eres… ¡Michael Jackson! –exclamé- Dios mío –murmuré.

- ¿Me conoces? –preguntó.

- ¡Por supuesto que sí! Tú eres el que canta Thr… –Iba a decir 'Thriller’ pero me detuve ya que pensé que podía perjudicar el “presente".

- ¿Ah? –dijo confundido.

- No… nada, olvídalo –dije con una leve sonrisa.

- Y… ¿Encontraste a tu perrito? –preguntó curioso, como cualquier niño.

- ¿Mi perr…? –recordé- ¡Oh! Hablas del perrito que estaba buscando (Claro, el que yo tuve que inventar) No, ya no lo encontré…

- Si quieres mañana te ayudo a buscarlo…

- Eres muy amable, pero creo que mejor le dejaré libre por las calles –sonreí.

- Está bien… –sonrió muy leve

La pulsera que me dio aquél sujeto loco comenzó a sonar, el sonido parecía alarma de reloj, yo no sabía que hacer, no quería dejarlo sonar más tiempo para no despertar a nadie.

- M-Michael… –tartamudeé- ¿Dónde está el baño? –pregunté. Él me explicó dónde estaba así que salí de la habitación y entré. Presioné un botón de la pulsera y vi a Josh en la pantalla.

- Vaya, eres tú –dije enojada y tratando de hablar bajito.

- Pues, ¿Quién más podría ser? ¿Michael Jackson? –preguntó irónico.

- ¿¡Que!? Espera… ¿¡Ya lo sabes!? –pregunté.

- ¿Saber qué? –preguntó confundido.

- ¡Que estoy en la casa de Michael Jackson! –exclamé.

- ¿Qué? –dijo confundido.

- Sí, como lo escuchaste, ¡Estoy en la casa de Michael Jackson! –exclamé.

- Y ¿Qué haces ahí? –preguntó.

- ¿Qué hago aquí? ¿¡Qué hago aquí? –exclamé- Para empezar gracias a ti llegué aquí –dije enojada.

- Lo siento, debí pedir antes el permiso de tus padres…

¡Mis padres! Me había olvidado de ellos… bueno… ellos no eran mis padres, sólo unos mentirosos que me querían hacer creer eso… y yo no quería recordar ni hablar de la situación que acababa de pasar con ellos.

- ¡No me cambies de tema! –exclamé enojada.

- Oye, sinceramente yo no creo que estés en la casa de Michael Jackson… estás bromeando ¿Verdad? –empezó a reírse

- ¿Bromeando? ¿¡Crees que estoy bromeando!? –pregunté enojada- Creeme que no tengo humor para bromear, ¡Y de verdad estoy en la casa de él! –exclamé.

- Pruébalo –dijo incrédulo.

- Oh, claro, espera, iré con él y le diré: ‘Oye, ¡saluda a mi amigo, el científico chiflado que me trajo aquí!, Sí, está en esta pulsera con una cámara' –dije sarcástica y enojada.

- ¡Oye! No soy ningún científico chiflado…

- ¡Claro que sí! –exclamé enojada

- Vaya, ¡Y me lo dice la que me está hablando desde un baño!

- Sí, ¡Por que no puedo hablarte delante de todos con esta pulsera rara! –exclamé.

- ¿Rara? ¡Es un gran invento, niña!

- ¡No me importa! Más te vale que me regreses pronto al “futuro”

- No es el “futuro”, es el “presente”... para ti, no para mí…

- ¡Lo que sea! –exclamé desesperada.

- Pues… tengo una mala noticia que darte…

- ¿¡Cuál!? –pregunté enojada.

- Pues… en la máquina del tiempo que hice sólo se puede ir al pasado… si quieres regresar al presente, tendrás que construir una donde vayas al “futuro” pero tardarás en promedio… veinte años, el lado bueno es que te puedo dar las instrucciones para que la hagas, soy un genio… –dijo orgulloso.

- ¿¡Qué!? –dije enojada. En ese momento alguien estaba tocando la puerta, así que no tuve alternativa más que presionar el botón de la pulsera para apagarla, acto seguido, abrí la puerta y me di cuenta que era Joseph.

- Muchachita, ¿Quién te dio permiso de entrar aquí? –preguntó enojado.

- Pues… nadie, señor… –dije avergonzada.

- Pues si nadie te dio permiso no debiste entrar, ¡Ésta es mi casa! –exclamó- ¿Cómo supiste que éste era el baño? –preguntó.

- Michael me dijo, y… de verdad lo siento… –dije tímida.

- Espera… ¿Dices que Michael te dijo? –preguntó.

- Sí… ¿Por qué? –pregunté.

Él no me respondió y se dirigió enojado a la habitación donde estaba Michael, rápidamente supuse que le iba a regañar así que fui tras de él a defenderlo.

- Señor, espere, por favor –dije preocupada. Joseph entró a la habitación.


- Ven aquí… –dijo a Michael bastante enojado.

Michael estaba confundido y su carita empezó a entristecerse… él sabía que su padre le iba a agredir de nuevo por alguna razón… se bajó de su cama y se dirigía a Joseph pero yo me interpuse para no permitirle a Joseph que golpeara a Michael.

- ¡Espere! –exclamé.

- ¡Apártate! –dijo enojado. Los otros chicos que estaban dormidos se despertaron, pero no dijeron ni una sola palabra, sólo miraban como su padre estaba lleno de coraje.

- No, no se atreva a hacerle nada a Michael…–dije tratando de detenerlo.

- ¡Ni tú, ni nadie me manda a mí! –exclamó enojado. En ese momento llegó la señora que había conocido ya anteriormente.

- ¿Qué pasa aquí, Joseph? –preguntó enojada. Él se quedó en silencio por unos segundos y mirando enojado a Michael, acto seguido, se dirigió a ella.

- Nada… –respondió. Obviamente estaba mintiendo- Vámonos –le dijo y se la llevó con él.

- ¿Él te regaña por cualquier cosa? –le pregunté a Michael. Él asintió con la cabeza triste.

- Ni siquiera sé por qué me estaba regañando ésta vez… –dijo cabizbajo.

- No estés triste –dije, acto seguido, lo abracé para consolarle por el mal rato que le hizo pasar su padre.

- Disculpa, pero… ¿Quién eres y por qué abrazas a mi hermano? –preguntó uno de los chicos que estaba en la litera.

- Seré la niñera de Michael y Joseph me dejó dormir aquí por esta noche –respondí- bueno... ya es muy tarde, así que mejor los dejo a todos dormir –corté.

Le tomé la mano a Michael y le dirigí a su cama para que durmiera. Ya que subió a su cama le tapé con una cobija y le dí un beso en la mejilla.

- Que descanses, pequeño Michael –sonreí y él también me sonrió (Aunque muy leve… ¡Cielos! Yo no quería verle así de deprimido, comprendía que su vida….era algo triste… y tal vez no lo crean pero yo estaba dispuesta a cambiar eso y de cualquier modo lo haría...)- Buenas noches a todos –le dije a Michael y a los otros chicos, todos me respondieron igual.

Después de eso con la vista busqué el interruptor de la luz; ya que lo encontré lo apagué, acto seguido, me dirigí a la que sería mi cama por esa noche y me acosté. Estaba demasiado preocupada por saber dónde dormiría las otras noches que no podía cerrar los ojos, tampoco podía creer que todo eso me estuviese pasando a mí… es decir… yo, Alexandra McCain ¿Viajé en el tiempo? ¿Conocí a Michael Jackson? ¿Me dí cuenta de que soy adoptada? ¿Iba a dormir en una casa que no era la mía? Pasaron tantas cosas ese día, jamás me lo hubiese imaginado, era demasiado impactante para ser cierto, incluso en algunas ocasiones creí estar soñando, pero no era así… No tenía otra opción más que dormir y esperar a ver que pasaba al día siguiente, quizá todo volvería a ser normal… ¿O quizá no?…

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Mil gracias a todas aquellas lectoras que leen mi novela y se toman la molestia de comentar, como ya lo dije antes en mi capítulo anterior, los comentarios son REALMENTE IMPORTANTES para mí, me ayudan a seguir adelante con mi historia por que me motivan. Las que tengan cuenta blogger pueden comentar e igual LAS QUE NO TENGAN CUENTA ¡Pueden hacerlo!, ¿Cómo? Pues al lado en el chat o aquí abajo (Sí, se permiten comentarios abajo aunque no tengas cuenta blogger :D) es que la verdad me tomo HORAS en escribir un solo cap... así que al menos quisiera recibir un comentario suyo que no les toma nada en escribirlo :'(

Bueno, de igual manera si les gusta la novela, inviten a sus amig@s a leerla, es una manera de apoyarme, ¡Se los agradeceré bastante! Además si hay más lector@s subiría más capítulos seguidos :)

Creo que es todo, muchísimas gracias de nuevo, ¡nos vemos pronto! <3.

Capítulo 2: '¿Michael Jackson?'


En ese momento escuché la voz de un hombre que provenía de alguna casa; esa voz era gruesa, algo intimidante pues se notaba que estaba muy enojado, juraría que estaba regañando a alguien pues lo que alcancé a oír más claro fue ‘¡Ya te dije que no lo volvieras a hacer!’, su tono de voz era bastante aterrador y alzaba mucho la voz…

Me entró curiosidad por saber qué estaba pasando, así que me acerqué a la casa (Algo humilde, por cierto) donde provenía el escándalo de aquél señor; trate de ver por la ventana, y vi sentado a un niño de color, cabizbajo, pero lo que más me llamó la atención ¡Fue su afro!. En ese momento fue cuando pensé: '¿En que época fui a dar?'. Regresando al tema del niño… la verdad sentí bastante tristeza por él, se le veía tan asustado, deseaba tanto poder consolarle, se me partió el corazón al verle así…

De repente pasó algo inesperado, el señor que lo estaba regañando ¡Se estaba acercando a la ventana! Oh, Dios mío, me asusté mucho por que en su cara se reflejaba tanto odio y coraje, y la verdad me dio miedo… así que me agaché para que no se diera cuenta de que estaba espiando. Él cerró la ventana y no alcanzó a mirarme, lo único que pensé en ese momento fue ‘Estuvo cerca…’ suspiré y sentí un gran alivio.

Cuando pensaba que ya todo estaba en calma, escuché que alguien abrió la puerta de esa casa, ¡No sabía qué hacer! Estaba totalmente helada, si me movía iban a notar que estaba ahí, así que me quedé como estatua, sin hacer ni un mínimo movimiento. ¿Pero saben qué? aquella persona me descubrió, traté de no voltear a verle pero sentía su mirada sobre mí...

- ¿Quién eres? –me preguntó. ¡Su voz era tan dulce! y algo bajita, así que dejé de sentir miedo y volteé a verle. Me dí cuenta de que él era el niño que estaba viendo por la ventana.

- Oh, Yo… sólo… Pues -Balbuceé- me… llamo Alexandra –respondí sonriendo- ¿Y tú cómo te llamas? –le pregunté tratando de brindarle confianza.
- Me llamo Michael –me dijo algo tímido.

- ¿Michael? ¡Qué nombre tan lindo! –exclamé mientras sonreía

- Gracias –dijo sonriendo, pero aún algo tímido- Y… ¿Qué hacías por aquí? –preguntó curioso.

- Pues… (Era obvio que no le podía decir como llegué ahí, él no me creería fue gracias a una máquina del tiempo de un científico loco, ¡Eso era descabellado!) yo sólo pasaba por aquí, estaba buscando a mi perrito que corrió cerca de tu casa –Tuve que mentirle. Él no me contestó, sólo su carita hizo gesto de impresión, acto seguido, escuché la voz del señor que le estaba regañando, y estaba gritándole de nuevo.

- ¡Entra a la casa ya! ¿Qué no me escuchas? –exclamó enojado.

Sus ojos se entristecieron y bajó la mirada. Acto seguido, regresó a su casa y cerró la puerta. De inmediato me asomé de nuevo dentro de la casa y volví a ver como ese señor lo regañaba, le decía: ‘¿Acaso no entiendes?’ ‘¡Te voy a dar una lección que no olvidarás, ya veras!’. ¡Qué crueldad! ¿Cómo podía ser así con un pobre niño?.

Entonces, una mujer intervino, ella se acercó con ese señor y le dijo: ‘¡Joseph, basta!’ ‘¡Déjalo en paz!’. Él le contestó: ‘¡No te metas, mujer!’. El niño seguía con la mirada baja, en ningún momento se reveló contra ese cruel hombre… ¡Yo si lo haría! Pero el niño se veía tan inocente, ¿Qué cosa tan mala pudo haber hecho para merecer ser regañado así?...

Yo estaba pensando qué hacer… ¡Y se me ocurrió idea! No sabía si iba a salir bien mi plan, pero estaba dispuesta a arriesgarme…

Me dirigí hacia la puerta, algo nerviosa y por unos segundos me arrepentí y me detuve, pero al final decidí que sí lo haría. Toqué la puerta y escuché que los gritos del señor habían parado, supuse que escuchó que yo estaba tocando la puerta… Mi corazón latía sin parar, comencé a ponerme nerviosa de nuevo y acto seguido, el señor abrió la puerta.

- ¿¡Qué quieres, niña!? –preguntó con cierto enfado.

- ¿Podría… hablar unos minutos con usted… a solas? –le pregunté temerosa. Vi el gesto que hizo, y parecía que no le agradó lo que le dije.

- ¡Ya, está bien! –me respondió no muy convencido y cerró la puerta de su casa- ¿De qué quieres hablar, muchachita? –Se cruzó de brazos.

- Pues… yo… s-soy una niñera, y… le digo esto por si usted ha tenido varios problemas con… su pequeño hijo, y vengo a ofrecer mis servicios… (¡Vaya! No sabía qué decir) –dije nerviosa.

- Hmmm… ¿Crees que necesito de ti? ¡Por supuesto que no! Tú eres una niña, no sabrías educar a un niño, además, ¡Yo soy su padre! ¡Yo me encargo de él! –exclamó.

- Pues… –Trataba de pensar en algo bueno para decirle y convencerlo– tal vez seré joven, pero si usted me contrata no se arrepentirá, sé educar a niños pequeños con 'mano de hierro', suelo ser muy estricta, de verdad, si me contrata no se arrepentirá -él se quedó pensativo por unos segundos y se decidió.

- De acuerdo –aceptó- pero estarás a prueba, si yo veo que no eres lo suficientemente estricta como para cuidarlo… te despediré

- Está bien, ¿Cuándo puedo comenzar a trabajar? –pregunté.

- Mañana mismo, a primera hora, preséntate aquí –me dijo como si me estuviese ordenando.

- Pero… señor… es que yo… –No sabía cómo explicarle que no tenía lugar dónde vivir.

- ¿¡Qué!? –me preguntó frunciendo el ceño.

- ¿Po-podría quedarme en su casa, esta noche? –pregunté temerosa por cómo fuese a reaccionar.

- ¿¡Pero, qué diablos dices!? –exclamó.

- Es que… están fumigando mi casa… así que no puedo estar ahí… ¿Podría quedarme en la suya? –pregunté. No sé dónde me salió tanto valor como para preguntarle eso. Él soltó una carcajada en forma de burla.

- ¿Estás loquita? ¡Por supuesto que no!

- Por favor, señor, se lo pido –supliqué.

- ¡Dije que no! –exclamó enojado.

Ese hombre no quería apidarse de mí, y fue cuando me di cuenta de lo malo que podía ser...

- Si usted me permite dormir esta noche en su casa, yo… yo no le cobraré mi sueldo por una semana… –le dije para convencerlo.

- ¿En serio? –preguntó interesado.

- Sí –respondí.

- De acuerdo, pero –hizo énfasis- sólo por esta noche

- Gracias, señor

- Sí, sí, adelante pasa –dijo abriendo la puerta.

Entré a la casa y a decir verdad no era nada lujosa, sino todo lo contrario, era bastante humilde, pero parecía acogedora, y tipo rústica. Tenía cierta diferencia con las casas de la época actual, y podía ver un tocadiscos en lo que parecía ser la sala. Voolté a otro lado y vi a dos niñas dormidas en un sofá convertible.

La señora que había visto en la ventana se acercó a mí confundida y me miraba con cara de: ‘¿Quién eres tú y qué haces aquí?.

- Joseph, ¿Quién es esta chica? –preguntó.

- Será la niñera de Michael –respondió.

- ¿Niñera? –preguntó confundida.

- Sí señora, –respondí– mi nombre es Alexandra, y he estado buscando trabajo de niñera, así que…

- Así que la contraté –interrumpió Joseph.

- Pero Michael no necesita ninguna niñera –dijo aquella señora.

- Eso mismo pensé, yo sé cómo criar a mi hijo, pero esta niña insistió e insistió –dijo Joseph un poco molesto

- No se arrepentirán, se los juro, confíen en mí...

- Eh... está bien… –dijo ella. Yo sonreí y ella me respondió con el mismo gesto- Pero no entiendo por qué esta aquí si ya es muy tarde –le dijo a Joseph.

- Dijo que no podía estar en su casa por que están fumigando… se quedará esta noche aquí en cambio de que no le de sueldo por una semana –comentó Joseph.

- Exacto –confirmé.

- Oh, de acuerdo… –dijo ella- ¿Y dónde dormirá? –le preguntó a Joseph.

- Pues, le pediré a algunos de los muchachos que le preste una cama –contestó Joseph.

- No no, no se moleste, yo podría dormir en el suelo –dije.

- ¿En el suelo? ¡No seas ridícula! le diré a alguno de los muchachos que te preste su cama por esta noche –dijo Joseph. Yo tenía algo de pena.

- Está bien, gracias señor –dije agradecida.

Esperé unos momentos hasta que llegó Joseph con un chico alto y con un afro también… él me miró y acto seguido, le sonreí y él también lo hizo.

- Jackie, dormirás en el suelo, así que tiende algunas cobijas ahí –dijo Joseph.

- Sí, no hay problema –dijo Jackie con un tono de voz amable.

- Por cierto, mi nombre es Alexandra, y cuidaré a Michael –me dirigí hacía él, lo saludé con la mano y él me respondió con el mismo gesto.

- Sí, Joseph me contó acerca de eso hace rato, me gusta la idea de que Michael tenga una niñera –me dijo sonriendo.

- ¿De verdad? me alegra –sonreí- y qué pena que tengas que dormir en el suelo por mi culpa, de verdad lo siento –dije avergonzada.

- Tranquila –cortó- no hay problema –sonrió.

- Muchas gracias, Jackie –sonreí.

- Ni lo menciones –dijo amable.

- Puedes pasar a la habitación donde dormirás –dijo la señora apuntando hacía la habitación.

- Gracias –sonreí.

Joseph me dirigió hacia la habitación, lo primero que vi fue una litera triple, arriba estaban dos chicos ya dormidos, abajo estaba el pequeño Michael y otro chico (Michael era el único que no estaba dormido), la cama de abajo estaba desocupada.

- En esa cama dormirás –dijo Joseph apuntando con su dedo a la cama desocupada.

- Se los agradezco mucho –dije. Él se dio la media vuelta, salió de la habitación y cerró la puerta.

- Hola –le dije a Michael sonriendo y saludándolo de lejos con mi mano.

- ¿Es... es verdad que me cuidarás? –preguntó tímido.

- Sí, yo te cuidaré, seré tu niñera –sonreí y me acerque hacia él. Le noté con sus ojitos aún llorosos, y me dio mucha tristeza- Ya no llores –dije tomándole de la barbilla- te prometo que yo no te haré daño

Él me miró por unos segundos a los ojos pero luego bajó la mirada, creo que no confiaba en mí totalmente, o tal vez por que era demasiado tímido.

- ¿Sabes? No quiero que me mires como una niñera, veme como tu amiga, y me puedes llamar “Alex” –sonreí. Le dije eso para que sintiera más confianza. Él sonrió muy leve- Y yo ¿Cómo te puedo llamar? –pregunté.

- Si quieres... dime, "Mike" –dijo tímido, bajando la mirada y con un tono de voz algo bajito.

- Está bien, Mike –sonreí- oh, y me apellido es “McCain” y no me gusta –reí- Y tú ¿Cómo te apellidas? –le pregunté.

- Jackson –me dijo con un poco menos de timidez.

¿Jackson? Un momento… ¿entonces se llamaba 'Michael Jackson'? ¿Acaso era el artista de las canciones “Thriller”, “Billie Jean” y “Beat it”? (Eran las únicas que yo conocía…) o ¿Acaso escuché mal? por que simplemente, no podía creerlo…


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Espero que les haya impresionado este capítulo, y ¡MIL GRACIAS a mis lectoras! las quiero mucho :)
igual gracias a las que han estado comentando en el chat de la derecha ^^
Espero que al menos puedan dejarme su lindo comentario en el chat de al lado, o aquí abajo, ya que, yo pongo mi alma en todo lo que escribo, y casi nadie comenta nada :'(
parece increible pero, los comentarios son lo que me hacen seguir adelante, a animarme a seguir escribiendo. Los comentarios te hacen saber si lo que estás haciendo está bien hecho o no. Es mucho más que un comentario, porque sirve para saber si lo que has escrito de verdad ha llegado a lo más hondo. Espero que logren entenderme...
Debo darle las gracias a mi amiga Elena por haberme dicho algunos aspectos de la vida de Michael que yo no conocía... realmente necesitaba saberlos (Para la novela) por eso me había tardado tanto en subir capítulo xD

Cuídense, nos vemos pronto :).

Capítulo 1: 'Cosas inesperadas'

Estaba en mi habitación, triste por escuchar las discusiones de mis padres, ellos ya no se comprendían bien, ¡Siempre discutían por cualquier cosa!, al parecer ya no quedaban rastros de aquél amor que se tenían. Yo miraba fotos de ellos juntos cuando recién se habían casado, se les veía tan felices y tan enamorados… pero aparentemente eso quedó en el recuerdo… yo no sé qué sucedió…

Bryan, mi hermano mayor… ¡Él estaba en su habitación como si nada le importase!. Siempre le ha encantado molestarme, hacerme bromas, hacer que me enoje, era como si le pagaran por hacerlo… (Claro que nadie le paga, si fuera así, él ya sería millonario…). Lo bueno es que mis padres lo han regañado, pero él no entiende… y la verdad es que no lo odio, pero ¡A veces si me saca de mis casillas! y aunque parecia que no le importase que nuestros padres discutieran, creo que sí le dolía, pero es el mayor, y no quería demostrarlo…

Nathalie, mi hermana menor… de ella no me quejo, siempre nos hemos llevado bien, y aunque yo sea mayor, siempre me ha gustado jugar con ella, y nos divertimos mucho, y a decir verdad, mi hermano no es muy cariñoso con ella como lo soy yo… aunque puedo justificarle eso por que él es varón.

Seguía en mi habitación, acostada en mi cama mirando el techo y pensando “¿Cuánto más durarán así?”. Era suficiente, yo no podía soportar más, ¡Decidí salir de mi habitación y detenerlos!. Me levanté de mi cama decidida, salí de mi habitación y me dirigí hacia ellos mientras los veía discutiendo.

- ¡Ya basta! Estoy harta de escucharlos pelear… –algunas lágrimas empezaron a empañar mis ojos- yo los amo, y me duele que discutan –dije con mi tono de voz con más calma

- Hija, ¡No es tu asunto! –exclamó mi padre en tono molesto.

- ¡Claro que lo és! –exclamé alzando un poco mi voz.

- Ve a tu habitación, por favor –ordenó mi madre.

Miré a ambos por unos segundos y me fui a mi cuarto demasiado triste, me senté en el suelo, encogida, con mis brazos sujetados alrededor de mis rodillas. Comencé a llorar y escuché que alguien tocó la puerta.

- ¡No quiero hablar con nadie! –exclamé con tristeza y un poco de enojo.

Se abrió la puerta y era mi pequeña hermana “Naty”. Volteé a verla, ella cargaba una muñeca en su mano, e igual podía ver que tenía los ojos llorosos…

- Oh, eres tú Naty… –me limpié las lágrimas con la mano para que no sospechara que estaba llorando.

- Sí –afirmó- mamá y papá siguen discutiendo –dijo triste y a punto de llorar.

- Lo sé hermanita, pero tranquila... –suspiré- estoy segura que en unos momentos dejarán de hacerlo -Tenía que mentirle, no le podía decir la dura realidad… parecía que todo iba a acabar muy mal… yo no tenía que estar triste enfrente de mi pequeña hermana.

- No lo creo Alex (Así me decían todos, pero mi nombre es Alexandra)… ¿Y si mamá y papá ya no se hablan nunca más? preguntó preocupada (Sí… ella era muy lista como para engañarla…).

- No pienses eso, piensa en que esto va a pasar, y todos estaremos felices –fingí una leve sonrisa.

Bryan entro a mi habitación de repente (La puerta había quedado abierta) y volteó hacía nosotras.

- ¡Par de lloronas! –dijo burlón.

- ¡Cállate Bryan! –exclamó Naty mientras lloraba.

Yo me puse de pie mientras lo miraba con enojo por lo que había dicho.

- ¡Bryan, te pido que no empieces! ¡No es momento para que estés molestándonos! –exclamé.

- Por favor, Alex… ¡No es el fin del mundo! ¡Mis padres tendrán que cerrar sus bocas y calmarse!

- Pero ya tienen un largo tiempo peleándose –dije con gesto de preocupación.

- No me digas que… ¿Tomaste el tiempo? –dijo sarcástico.

- Es increíble que seas así –dije enojada.

- Oye, yo estoy tratando de animarlas y ¿Te enojas?, ¡Vaya! –dijo irónico.

- ¡Créeme que esa no es la forma correcta para “animarnos”! –exclamé.

- ¿Sabes? creo que mejor me voy –dio la media vuelta.

- ¡Pues vete! –exclamé mientras lo veía yéndose, acto seguido, salió de habitación sin decir ni una sola palabra más.

- ¿Puedes ir a ver si ya pararon? –preguntó Naty con un tono de voz algo bajo.

Me quedé en silencio unos segundos y asentí con la cabeza. Me dirigí de nuevo con mis padres y me escondí detrás de una puerta para escucharlos.

- Si no fuese por nuestros hijos, ¡Yo ya me largaría de aquí te lo juro! –exclamó mi padre bastante enojado.

- ¡Vamos, hazlo, a ver si te atreves! –exclamó mi madre con un tono retador.

- ¡Pero claro que me atrevo! –contestó mi padre.

- Empaca tus cosas y vete, ¡Ahora mismo! –exclamó mi madre bastante enojada.

- ¿¡Me estás corriendo!? –preguntó mi padre, aún sabiendo que así era.

- ¡Sí! Exactamente –contestó mi madre.

- Esa decisión la tomo yo, no tú –dijo mi padre con tono serio.

- ¡Yo soy la que toma decisiones en esta casa! –exclamó mi madre.

- ¡Entonces hablemos de tu “brillante decisión” –haciendo comillas con los dedos- de no decirle a Alex que es adoptada! –dijo mi padre.

‘¿¡Que!?’ pensé. Quedándome totalmente impactada, con los ojos como platos. Ante tal asombro mis labios lograron separarse un poco.

- ¡Guarda silencio! ¡Nos puede escuchar! -dijo “Christina” (El nombre de quién creí que fuese mi “madre”) bajando la voz.

- ¡Algún día se lo tendremos que decir! -dijo “James” (El nombre de quién creí que fuese mi “padre”)

- ¡Jamás, ella es mi niña y yo soy su madre! –exclamó Christina.

- Sabes que eso no es cierto –susurró James.

- ¡Yo la críe!

- Pero biológicamente no eres su madre –pronunció James.

¡No entendía nada de lo que estaba pasando! es decir, ¡Siempre creí en ellos! ¡Creí que ellos eran mis padres! ¿Cómo pudieron engañarme?. Al principio pensé que lo que escuché era mi imaginación ¡O un sueño! (Creo que más bien una pesadilla) pero triste y dolorosamente, me di cuenta de que... era cierto. Así que salí de mi escondite y me dirigí a ellos.

- ¡Alex! ¿Q-qué haces a-aquí? –dijo Christina balbuceando y sorprendida.

- Escuchando todo, ¡No puedo creer que me engañaron todo este tiempo! –exclamé llorando.

- No te engañamos, es sólo que… –dijo James, no sabía de qué manera justificarse.

- ¿Qué? –corté- ustedes me hicieron creer que yo era su hija, ¡Y no pensaban decirme la verdad!

- Alex, por favor, ¡Déjame explicarte! –dijo Christina tratando de calmarme.

- No hay nada que explicar –dije con mi tono de voz menos exaltado.

Abrí la puerta de mi casa, y salí corriendo mientras ellos dos me gritaban “¡Alex! ¡No te vayas, espera!”. Yo seguí corriendo, hacia ningún rumbo, y no me importaba a que dirección iba, de repente choqué con una persona y por esa razón, provoqué que se le cayera un objeto algo… “extraño” (No sabía qué era) que él tenía en sus manos.

- Yo… lo siento mucho –dije apenada mientras le veía juntando su “cosa extraña”. Aproveché ese instante para secarme las lágrimas para que éstas no delataran lo que sentía.

- Descuida, no pasa nada –dijo aquél sujeto parándose después de haber juntado el objeto que se cayó y sonriendo con un tono de voz amable.

- Está bien –le dije devolviéndole la sonrisa (Pero por dentro estaba destrozada por lo que había ocurrido).

Me llamó la atención que él llevaba puesto unos lentes y una bata de químico blanca, cuando lo vi bien, solté una leve risita (Olvidándome un poco… sólo un poco de la tristeza que tenía) pues… tenía aspecto de “científico loco” creí que personas así sólo las encontraba en las películas.

- ¿De qué te ríes? –preguntó aún con su actitud amistosa.

- No, no, de nada… –mentí mientras trataba de no reírme más.

- A propósito… ¿Se puede saber por qué estabas corriendo? –preguntó algo curioso.

- Pues… –le iba a explicar pero me arrepentí- en realidad, no quiero ser grosera, pero…

- No quieres que lo sepa –cortó- está bien, tal vez sea algo personal… yo no quiero ser un entrometido

- Qué amable –sonreí.

- Gracias –me devolvió la sonrisa- por cierto, mi nombre es Josh –me saludó con la mano. Yo le respondí con el mismo gesto.

-Yo me llamo Alexandra –sonreí.

- ¡Oh! tienes un lindo nombre –continuó- ¿Sabes? Estoy trabajando en algo genial, pero es algo así como 'top secret' ¿quisieras verlo? –preguntó.

- Ehhh yo… –no sabía que decir pues recién lo acababa de conocer, y por lo tanto, no le tenía mucha confianza que digamos…

- Puedes confiar en mí, tranquila –dijo mientras sonreía.

- Es-está bien –acepté.

Josh y yo empezamos a caminar, yo no sabía a dónde nos dirigíamos pero yo caminaba a un lado de él siguiéndolo mientras el me guiaba el camino. Caminamos cuatro cuadras sin comenzar ningún tema de conversación, y no había silencio, pues las calles estaban algo transitadas (Era obvio, nos encontrábamos en Los Ángeles, California), y se escuchaba el ruido de los carros pasando. Acto seguido, llegamos a una calle donde se encontraba algo que parecía ser una bodega… me comenzó a dar un poco de desconfianza… jamás me había ido con un extraño a ningún lado…

El gesto de mi rostro comenzó a cambiar, yo miraba a todos lados con expresión de ‘¿¡Dónde demonios estoy!?’ ya no miraba persona alguna cerca, esa calle estaba muy solitaria, nunca había ido por esos rumbos, ¡Y menos tan noche!. De inmediato él notó mi desconfianza cuando volteó a verme.

- Niña, no tienes nada que temer, soy una buena persona, no te haré daño –dijo con tono amable. Nos quedamos en silencio por un par de segundos y suspiré, señal de que lo había pensado mejor.

- Bien... confiaré en ti –le dije con un poco de calma.

Él abrió la puerta de aquella bodega, estaba todo oscuro así que encendió la luz de un interruptor que se encontraba en una pared cerca de la puerta, ¡Vaya sorpresa que tuve! ¡Aquella bodega no era más que un laboratorio! había demasiados experimentos, artefactos, tubos de ensayo, microscopios y demás cosas raras (Al menos para mí) ¿Pueden creerlo?...

- Oh no, tú... ¡Tú eres un científico loco! y…y ¡Eres malo! ¡De seguro tienes una risa malvada! (Bueno ese era el estereotipo que yo tenía en mente) –exclamé y él soltó una carcajada.

- Niña, ves mucha televisión –bromeó entre risas.

- Bueno, dime, –corté- ¿Qué me ibas a mostrar? ¿Una rata con dos cabezas? –pregunté irónica.

- No exactamente… escucha… –cerró la puerta. Yo me empecé a preocupar- se trata de algo que quiero mantener en secreto, por eso antes debes prometer no decírselo a nadie

- Lo prometo, ¡Pero ya dime qué es! –Le pregunté desesperada antes de imaginarme que algo malo me podría hacer.

Él se dirigió a donde había un especie armatoste con una sábana encima, yo no tenía idea de lo que pudiese ser. Quitó la cobija de encima… y yo seguía sin saber qué era.

- ¿Qué es eso? –pregunté curiosa y confundida.

- Es una máquina del tiempo –respondió.

- ¿Máquina del tiempo? –empecé a reír- Amigo, ¡Eso no existe! –dije incrédula.

- ¿Ah no? –enarcó una ceja- puedo demostrarte que sí –me dijo muy seguro y yo reí de nuevo.

- ¿En serio? ¿Cómo? –pregunté cruzándome de brazos.

- Aún no la he probado con nadie, pero… ¿Te atreverías a ser la primera en ingresar adentro de la máquina? –preguntó.

- ¡Claro! –respondí escéptica.

Me dirigí hacia dicha “máquina” (Que, por cierto, tenía apariencia de elevador) y él la abrió presionando un botón de un control que sacó de su bolsillo, a mí me pareció bastante tonto y gracioso, me sentía como una película.

- Antes de que entres, debo darte esto –me dio algo que parecía ser una pulsera, pero tenía una pantalla en forma cuadrada.

- Ehhh… ¿Qué es esto? –pregunté confundida.

- Es un dispositivo transmisor y receptor –respondió.

- ¿Ah? –dije igual de confundida, no sabía a qué se refería y él suspiró, señal de que le pareció estúpido que no supiera qué era.

- Para que lo entiendas… es una pulsera donde nos podemos comunicar en esa pantallita de ahí, yo te veré y te escucharé –me mostró su pulsera igual a la que me había dado- y tú igual a mí… ¿Eso sí lo entendiste? –dijo sarcástico.

- ¡Oh! ya entendí, pero, ¿Para qué quieres que nos comuniquemos por ahí si estoy enfrente de ti? – pregunté.

- Cuando entres a la máquina del tiempo, y te lleve a algún lugar, no lo estarás –respondió- Por cierto, no sé a cuál lugar irás, será al azar –comentó.

- Ah, sí sí… –le "seguí la corriente".

- Ahora, entra –me dijo.

- Bien –acepté, aún seguía incrédula.

Entré y él cerró la puerta con el mismo botón. Cuando me encontraba adentro me fijé en varios detalles, había una reloj enorme justo en el centro de la máquina, y… muchas cosas raras que yo no entendía… pude ver todo eso gracias a que había una luz que me permitía ver.

- ¿Lista? –preguntó alzando su voz para que yo escuchara mejor.

- ¡Sí! –respondí de la misma forma.

- Muy bien, ¡Irás al pasado! ¡Buena suerte! –exclamó

La máquina comenzó a hacer un ruido extraño, supuse que había presionado el botón del control… ¿Y saben algo? debo decir que me asusté un poco. Las manecillas del reloj comenzaron a girar muy rápido al revés, y un rayo color verde me envolvió, el ruido extraño que hacía la máquina era más fuerte, y yo más me asustaba. De repente la luz que me permitía ver se apagó y todo quedo oscuro y en silencio. Se me puso la piel de gallina y mi corazón latía sin parar. Comencé a creer que definitivamente me encontraba en una máquina del tiempo, estaba bastante confundida y mil preguntas pasaban por mi cabeza. Traté de comunicarme con el “científico chiflado” por la pulsera que me dio pero no tenía respuesta de él, la pantalla estaba apagada.

Dentro de un rato la oscuridad iba desapareciendo, se empezó a iluminar todo lo que yo tenía alrededor, pero ¡Oh, sorpresa! ¡ya no me encontraba adentro de la máquina! Sino que fui a dar a un lugar que juro, nunca había visto en mi vida. Ahora la pregunta era ¿¡Dónde estaba!? Volteé a todos lados para ver si alguien me podía aclarar mi duda (Era tarde-noche), pero no vi absolutamente a nadie, de lejos noté que había un cartel que mostraba el nombre de la calle en la que estaba, leí y me di cuenta que esa calle era: Jackson street.


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¡Hola! seguramente muchas de ustedes me conocen, mi nombre es Jacqueline, y ya antes había escrito una "novela" llamada 'One more chance', pero decidí hacer una historia nueva, diferente, un poco inusual... tal vez ya se han dado cuenta por la trama con la que empezó la historia, y esto apenas es el comienzo...
Prometo no usar palabras demasiado... rebuscadas, para que no se que compliquen al leer :) y como este es el primer capítulo quiero dejar un buen comentario aquí para recordarlo después de que haya muchos más, si ustedes me lo permiten, por supuesto :)
Regresando al tema de mi otra "novela"... creo que lo que quise fue hacer una nueva historia donde se narrara y se escribiese como una verdadera web-novela, y como toda web-novela (Valga la redundancia) se alimenta de comentarios, creo que no cuesta nada dejarme tu comentario acá abajo, si es que tienes cuenta en google, blogger... o en el 'chat' de al lado, si es que no tienes.
Por ahora puedes decirme que te pareció el principio, si te gustó la trama... (Igual acepto criticas pero eso sí, constructivas, no para insultar) etc... necesito saber TU opinión :)
Para hacer este capítulo tardé una semana, por muchas razones... se me complicaba un poco escribir palabras más correctas, escribir cada detalle, que mis pensamientos se convirtiesen en palabras... pero creo que me iré acostumbrando :)
Y les contaré algo, todo comenzó de un sueño, soñé algo que tendrá que ver con la novela... (Y sí, soñé con Michael <3)
Sinceramente estoy muy emocionada por todo esto, ojalá esta historia pueda transmitirles alguna emoción a través de los capítulos, no me queda más que agradecerles por haberse tomado el tiempo de leerla, se vendrán cosas increíbles, así que esténse al pendiente.
Dios las bendiga y para finalizar quiero decirles...

"Aún no han visto nada".


Gracias por abrirme las puertas de tu corazón

Estaré ahí cuando lo necesites

Si puedo ayudarte, lo haré

Hazme saber tus miedos,

Y te protegeré de ellos

Hazme saber tus secretos,

Quiero saber más de ti

Confía en mí siempre,

Nunca te fallaré…

- Alexandra McCain.